La realidad muchas veces supera a la ficción y las acciones humanas nos dejan atónitos cuando son continuamente erróneas y mal analizadas previamente.
El conflicto que arrastra a la Argentina en cuanto a YPF se vio reflejado en las pésimas decisiones tomadas por los diferentes gobiernos. Lo lamentable comienza cuando se vendieron sus acciones a la empresa española, Repsol, por aquellos años 90, cuando Carlos Menem regalaba el país.
Pensábamos que jamás nuestra propia petrolera volvería a las manos de los argentinos, hasta que la actual presidenta, Cristina Kirchner, tomaba la decisión de estatizarla el 16 de abril de 2012.
El proyecto de ley produjo muchos conflictos pero se logró aprobar y la incertidumbre giraba en torno a quiénes serían los encargados de controlar a la petrolera Argentina.
Repsol tomaba cartas en el asunto y decidía demandarnos por una suma de $20.000 millones de dólares por la expropiación de YPF ante el Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones).
Luego de esta tremenda noticia, las seguidillas de malas convicciones del gobierno nacional nos llevaba a la ruina pactando con la empresa estadounidense, Chevron, bien conocida por causar contaminaciones en el amazona y dejar saldos enormes de muertes en Ecuador.
Esto no terminaría aquí, se sumarían las cláusulas secretas de este convenio que no eran conocidas ni por los propios funcionarios argentinos y luego fueron reveladas por el periódico The New York Times, de EEUU. Cláusulas nefastas para el país, permitiendo no sólo su vaciamiento sino también sumado a la contaminación que traería aparejada esta desigualdad y ante el imperialismo que hacía notarse una vez más.
Más allá de las duras críticas que el kirchnerismo recibía por parte de la oposición y de la misma sociedad, eso no era suficiente para no seguir equivocándose en la toma de decisiones.
Este jueves Repsol decidía aprobar el preacuerdo presentado por la Argentina para indemnizarlo, sí, indemnizarlo por la expropiación de nuestra petrolera, endeudándonos con un monto de $8.000 millones de dólares a pagarlo en 10 años a través de bonos.
No sólo estaremos pagando esa cantidad de años a una empresa por expropiar a YPF, que siempre debió ser de la Argentina, sino además nos veremos inmersos en profundos problemas de contaminación ambiental y le causaremos mucho daño al país.
¿Los argentinos nos destacamos por decidir mal todo el tiempo? ¿Qué ventajas tenemos hoy en día por haber nacionalizado YPF?
Primero Repsol y ahora Chevron perjudicando a nuestro país y a una petrolera que jamás debió venderse.
Azotados por países imperialistas, monstruos gigantes deseosos de dinero y poder frente a un pobre país, que además de regalar los recursos naturales nos vemos perjudicados por nuestros propios políticos que nos conducen a la ruina y al endeudamiento.
Argentina: un país regalado a las multinacionales.
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