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Cristina arma las valijas, mientras Scioli llora su inminente derrota


La elección del 25 de octubre parece quedar en un pasado bastante lejano, el kirchnerismo, luego de 12 años de poder, se vio sometido a la decisión contundente de una sociedad que, con su voto, le puso los límites al poder desmedido. 

El gran triunfo de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, donde gobernó casi tres décadas el peronismo, dejó atónitos a muchos que pensaban que tenían el triunfo en sus bolsillos. El derrotado de esta elección fue Aníbal Fernández, quien decía que ‘ganaba caminando’, en este caso, perdió caminando porque se le criticó dentro del propio kirchnerismo, la falta de campaña territorial. 

Los llamados ‘barones del conurbano’ fueron los precursores del gran derrotero del PJ, perdieron en muchos distritos, donde algunos, gobernaban hacía más de 20 años. 

El kirchnerismo jugaba a llevarse todo y ganar en primera vuelta, terminó quedándose con el consuelo de algunas intendencias en la provincia de Buenos Aires y en el norte del país. 

Contra todo pronóstico cierto, el candidato de Cambiemos, Mauricio Macri, dejó a todo un país posicionado frente a un cambio de paradigma, que pocos avizoraban. 

Daniel Scioli, quien no se esperaba tremendo resultado, sólo sacó 3 puntos de diferencia por encima de Macri, número que ninguna encuestadora confesaba. Nadie se acercó a la realidad. Todos pensaban que ganaría Scioli en primera vuelta, hasta el mismísimo gobernador de Buenos Aires. 

Eso no es todo, la metodología utilizada de cara al balotaje, por parte del kirchnerismo se basó en la llamada “campaña sucia”. 

Durante estas semanas el oficialismo manifestó serias denuncias hacia su adversario, aseverando que, en caso de ser el próximo presidente, privatizaría todo, devaluaría, generaría pobreza y falta de trabajo para muchos. Lo llamativo es que el propio Scioli fue parte del gobierno que realizó todas las privatizaciones en los ´90, siendo diputado de Carlos Menem y defensor de todas sus medidas. Lo raro también es que el propio Gobierno fue el que generó la mayor devaluación mundial en estos últimos años y si quedan algunas dudas, este Gobierno hace años que no mide la pobreza para “no estigmatizarla”, diría el ministro de Economía, Axel Kicillof, que no paró de equivocarse y ajustar desde que llegó al ministerio. 

Todo muy extraño pero además muy real. 

Otras de las características de su campaña fue comparar a la Alianza de Fernando De la Rúa con el frente Cambiemos, acusándolos de que en caso de gobernar, quizás tengan que escapar en helicóptero. 

Parece que se han olvidado que la mayoría de sus denunciantes, pertenecieron a la Alianza en el ´99, ¿casualidad o deseo de que el pasado no exista? 

Si se recolectan todas las declaraciones de los compañeros de Scioli y hasta de la misma presidenta, Cristina Kirchner, para ‘ayudar a sumar votos’, no caben dudas de que no necesita enemigos, los tiene dentro de su propio espacio. 

Cristina Kirchner realizó actos de horas, donde ni una sola vez lo nombró como “el representante del modelo” ni mucho menos llamó a que votaran por él, sólo importaban ella y Néstor. 

En este caso, no hace falta que Macri haga campaña para sí porque la implosión del kirchnerismo más duro y el debilitamiento del peronismo, son factores fundamentales para que ya pueda declararse como absoluto ganador. 

El debate presidencial le jugó otra mala pasada al candidato del oficialismo, donde no sólo no realizó prácticamente propuestas sino que además, repetía la palabra “privatización” hasta el hartazgo. 

El miedo ya no paraliza, el miedo ya no tiene impacto en la sociedad porque 12 años de un mismo gobierno, no se sostiene a través del miedo, cuando el modelo está agotado, no hay efecto que pueda revertir dicho fin. 

No fue un debate cargado de ideas por parte de los candidatos, fue más basado en chicanas y quién podía salir ileso pero claramente Macri corría con ventaja por haberse presentado al primer debate, mientras Scioli decía que “él ya debatía en las calles”. Bueno, parece que en la primera vuelta eso no alcanzó. 

Sólo falta un día para el cierre de campaña y cuatros días para saber quién será el próximo presidente. 

La suerte ya está echada, Scioli cometió todos los errores que pudo y su propio espacio lo ayudó, mientras que Macri llevó la ventaja de mantenerse prudente y no decir nada hasta no llegar al poder. 

Sólo uno será el sucesor de Cristina Kirchner pero esta contienda electoral está resuelta desde el 25 de octubre. 



Basta esperar los resultados del domingo, mientras la presidenta, ya lo mira desde afuera y arma sus valijas para un adiós inminente. 



Sin duda, el fin de ciclo ya se acerca. 



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