Destinos marcados que unen a Néstor y Cristina en el centro de un escenario no sólo político sino social, destinos marcados por males de salud, destinos marcados por abuso y concentración de poder, destinos marcados por el después, por un después incierto.
Un gobierno híper presidencialista, un hecho, un mal de salud que dejó anonadado a todo un país.
Destinos cambiantes que hoy ponen a prueba la sucesión del poder kirchnerista, un poder que recae en un Vicepresidente con 49 causas penales, un país repudiándolo, un hombre que perteneció a la UCeDé, partido que los argentinos recuerdan con gran rechazo.
Un fin de semana que quedará en el recuerdo, no sólo por la sucesión de hechos, sino además, por el impacto que eso produjo en la sociedad. Un país pidiendo y deseando la pronta recuperación de la Presidenta.
Una caída que nadie advirtió que podría traer consecuencias, incógnitas entorno a su salud. De 24 horas de reposo, se dictaminó una intervención quirúrgica urgente por un hematoma cerebral, llamado “colección subdural crónica” tras el fuerte golpe que recibió Cristina al caerse luego de las PASO.
Un país conmocionado por la noticia, un país que reclamaba falta de información, un país que se intrigaba por saber el estado de salud de la mandataria.
Muchos hechos en pocos días.
Hoy tras enterarnos que la cirugía había resultado un éxito, nos queda esperar su evolución y cómo seguirá la conducción de la Argentina.
Recordemos que con Boudou en el cargo de Presidente, ahora asumirá Beatriz Rojkés de Alperovich como Presidenta Provisional de la Cámara de Senadores, esposa de José Alperovich, una de las personas más cuestionadas y repudiadas por el país.
Noticias que demandan decisiones y reflejan la fragilidad del kirchnerismo.
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