Desde hace meses venimos sufriendo toda clase de irresponsabilidades no sólo por parte de la clase política sino también de la sociedad.
Un gobierno que se ve atravesado por una realidad incomensurable que los deja a la deriva en el intento de sacar a este país adelante, Contradicciones permanentes, nuevos nombramientos que no cambian en absoluto lo sustancial de los flagelos que venimos viviendo.
Constantes reclamos por parte de personas que están hartas de tanta desidia y de tantas malas decisiones tomadas. Aqui podemos ver claramente el reflejo de un gobierno que no sólo se encarga de ser corrupto sino además de una seguidilla de miembros que lo componen donde no sólo no resuelven los problemas sino que los acrecientan.
Moreno y Lorenzino, entre otros, partieron de sus puestos por razones obvias, pero ¿qué es lo que ha cambiado durante este tiempo? ¿Cómo sacar un país adelante cuando tenemos hasta una Presidenta ausente en todo aspecto? Una Presidenta que decidió mantener un perfil totalmente diferente al que venia teniendo previo a su problema de salud, una Presidenta que deja a cargo a la Argentina en manos de incompetentes. ¿Se resuelve algo?
Atrapados en nuestras propias decisiones, atrapados por la corrupción permanente, atrapados en una realidad compleja y frágil que no para un segundo, una realidad que exige ser resuelta, una sociedad a la espera, no se sabe bien de qué pero a la espera al fin.
¿Qué es lo que nos esta importando? ¿Una Presidenta que salga a hablar sobre problemas que según ella los negará y no existen? ¿Una Presidenta soberbia que sólo hable de cosa superfluas por el simple hecho de intentar decirle algo al pueblo? ¿Que preferimos? ¿El silencio o la mentira constante?
¿Cuál es el cambio que esperamos? Enterrados en una incertidumbre permanente y en la dicha que al menos la Presidenta termine su mandato, otros reclamando su renuncia. Recuerden que jamás un peronista entregó su poder a otra persona. Recuerden que el peronismo se reproduce en un abanico de mentirosos que resurgen del propio gobierno y hasta del menemismo, gobierno nefasto si los hubo.
Cambiar no es cambiar de persona, sino de proyecto de país, un nuevo modelo de gobierno que traspase las barreras de la desesperación y de la falta de confianza que hoy se encuentra instalada en nuestra sociedad.
Recuerden que sin confianza y sin lucha jamás se llega, recuerden que hoy es el momento para cambiar esa realidad, más allá de las miradas, más allá de los colores políticos. Al fin y al cabo argentinos somos todos pero no a todos nos importa lo mismo.
Lograr un cambio de paradigma será nuestro desafío, será nuesto camino, será salir de un lugar para cambiar nuestras miradas, será la lucha para quienes esten dispuesto a ser valientes y partícipes de ello.
No hay futuro sin presente.
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