A tan sólo un mes de cambiar el rumbo de este país, tan sólo a un instante de marcar realidades, de romper paradigmas, tan sólo un mes para que comience la cuenta regresiva para el kirchnerismo.
El descontento de la sociedad se hará oír en las urnas, traspasarán las barreras de lo cotidiano, de lo trascendental, de lo intangible, de lo predecible. Ya comenzamos a transitar el nuevo camino, ya comenzamos a despertar de un largo sueño que dudaría 10 años, una década, ya comenzamos a hacer justicia, ya comenzamos a defender nuestros derechos, ya comenzamos a hacernos respetar.
Manifestaciones en las calles que son el fiel reflejo de lo que sentimos, de lo que estamos viviendo.
La sociedad te castiga o te da el triunfo, la sociedad te aprecia o te aborrece, la sociedad te juzga y te condena, el tiempo es la llave a toda respuesta.
El kirchnerismo ya comenzó a desmantelarse, se oyen por las calles, los descontentos, los miedos, los malestares.
Todo posee sus límites y esos límites fueron sobrepasados por este gobierno que corrompe a la democracia, que corrompe toda ley, que corrompe todo derecho, que corrompe toda justicia y lo que es peor, le es indiferente al pueblo, no lo escucha.
El cambio se está pidiendo a gritos, quien los escuche será el que posea el triunfo, será quien se gane el voto de la gente, será quien realmente merezca ganar.
El rumbo de este país comienza a visualizarse próximamente, dentro de las urnas..... escuchen al pueblo y sabrán hacia dónde deben dirigirse.
La virtud de escuchar y ser escuchado no la posee cualquier dirigente político, la escena política impuesta por el kirchnerismo dividió a la Argentina, el diálogo manipulador, soberbio creo grandes diferencias donde la oposición se vio obligada a salir a responder con sus pocos elementos que poseía por aquellos años donde el gobierno no perdía ni una elección, casi en ninguna provincia.
Y como la verdad no puede ocultarse de por vida, hoy, julio de 2013, estamos parados desde otra perspectiva, desde otra vereda, desde otra escena política donde las reglas del juego las marca la sociedad, ya no más el kirchnerismo.
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